- Santiago Cao. Obra de Arte Bebiente

Intervención Performática al Museo Nacional de Bellas Artes.

12 de Noviembre de 2005. Buenos Aires, Argentina.

Registros fotográficos por Sol Beylis.


Duración aproximada: 1 hora


(Para ver los registros fotográficos de esta Performance, hacer click sobre la foto)


Registro Narrativo:

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Para ingresar los elementos que se iban a usar en la intervención al museo, y siendo la estricta seguridad del mismo impediría que se ingresara con bolsos o carteras de mano, optamos por esconder en carros de bebés –entre las mantas y abrigos– las copas y botellas de champagne. Así camuflados, pedimos ayuda a dicho personal de seguridad para subir las escalinatas e ingresar al museo, de manera tal que al final de cuentas fueron ellos mismos quienes ingresaron aquello prohibido de entrar.

Simultáneamente, y sin que los empleados lo notasen, se dejaron en el mostrador de recepción las invitaciones a la intervención performática, en las cuales se avisaba que el museo iba a ser intervenido a las 16 hs, pero sin explicitar donde eso podría acontecer. De esa manera, al permanecer estas invitaciones  junto al material informativo acerca de las exposiciones y charlas que organizaba el museo, la próxima intervención fue divulgada por el propio museo sin que sus empleados tuvieran noción de ello. Sólo fueron a saberlo a medida en que varios de los visitantes, al ver las invitaciones allí expuestas, preguntaron para saber dónde acontecería ese “evento”. Y de esa manera, quienes tendrían que informar, acababan siendo informados y puesto el museo en alerta.

Aprovechando esa alerta, y jugando al juego del gato y el ratón, nos paseamos entre el público y el personal de seguridad hasta que se hiciera la hora indicada en las invitaciones. Faltando unos minutos, caminé por las distintas salas y a cuanto conocido encontraba, le avisaba que la intervención se iba a realizar en la sala de Informalismo Español.

Aún teníamos que resolver una cuestión importante… la retirada del custodio de aquella sala para que pudiéramos intervenirla. Una de mis amigas se dirigió a esa persona, y con su niño en brazos lo fue alejando del lugar con la excusa de preguntarles acerca de unas obras que estaban expuestas un poco más allá. La sala quedó liberada, pero tendríamos pocos minutos para poder realizar la intervención antes de que el custodio regresase. A modo de "límite entre espacio de obra y espacio transitable", marcamos en el suelo de una de las esquina un cuadrado con una cinta amarilla. Luego de ello fueron ingresando en la sala uno a uno los carritos de bebé, y quienes les conducían, al llegar al espacio marcado en el suelo, sacaban de dentro de los mismos las copas y botellas de champagne y las dejaban dentro del espacio marcado, continuando luego de ello con su recorrido por la sala como si se tratase de cualquier visitante mirando las obras.

Cuando todo estuvo listo, me dirigí al sector delimitado como "espacio de obra", pegué un cartel en la pared que decía "Santiago Cao. Obra de Arte Bebiente" e ingresé dentro del mismo. Comencé a descorchar las botellas de champagne, haciendo que el característico sonido del corcho al salir reverberase, siendo audible en otras salas. Llené unas copas al tiempo que iba convidando a las personas presentes a acercarse para tomar una y brindar. "Adelante, adelante. Sean bienvenidos. Están en su casa, adelante. Salud". La Performance se mantuvo de esta manera por unos minutos, brindando con los presentes sin salirme del "espacio de obra", hasta que uno de los encargados de la seguridad se acercó a la entrada de la sala. Miró hacia dentro y le saludé diciendo "Salud al fondo". Sin responder, y viendo tanta gente presente, se retiró sin decir nada. A los pocos minutos regresó con otra persona más, también encargada de la seguridad. Me señaló, como confirmando lo que le había dicho, se miraron, asintieron, y sin decir nada, se retiraron. Breves minutos después, estas dos personas regresaban acompañados de una mujer con un cargo superior, la cual mandó al primero de esos empleados de seguridad a detener la acción. Este hombre caminó con decisión hacia donde yo me encontraba, y cuando estuvo a punto de ingresar al "Espacio de Obra", le dije:

-"¡Cuidado!- y señalando el suelo, agregué- no vaya a ser que se pase del límite"

Se detuvo y miró el suelo.

-¿Una copa de champagne?- ofrecí.

-No, gracias, no puedo.

-Salud- dije, y bebí un trago

-Usted no puede estar haciendo esto

-¿No puedo?

-No.
-Va a tener que retirarse-dijo.

-¡Salud entonces!

Y crucé la línea amarilla que estaba en el suelo, encaminándome hacia la salida de la sala con la copa de champagne en la mano. La gente presente, de manera espontánea comenzó a aplaudir, lo cual sirvió para llamar la atención de las personas que se encontraban en las demás salas, las cuales, al acercarse pudieron ver como de allí salía una procesión de personas con copas de champagne en las manos, riendo y hablando sobre lo sucedido. Antes de salir, pude ver cuando la jefa de seguridad, molesta, preguntaba en vos alta a los demás empleados "¿Cómo ingresaron todo esto?", mientras que a su lado pasaba uno de nuestros carritos de bebés con rumbo a la salida.