- Dos Desnudos

Intervención Performática de Santiago Cao al Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).
7 de Diciembre de 2008. Buenos Aires, Argentina.
Registros fotográficos por Flor Firvida.

Duración aproximada: 10 minutos.

(Para ver los registros fotográficos de esta Performance, hacer click sobre la foto)


Registro Narrativo:


Por versão em português, siga o link:  http://santiagocao.metzonimia.com/desnudos-pt


Esta acción, basada en el concepto de lo íntimo, lo público y lo privado, propone cuestionamientos en torno al valor del cuerpo y los valores agregados al mismo.

En nuestra sociedad occidental -de base Judeo-Cristiana- el cuerpo, entendido como aquello privado, portador de culpas, es escondido bajo ropas con el fin de evitar que sea visto en su totalidad. Ambas religiones metafísicas ponen el énfasis en el “mas allá” (deber ser) desdeñando el “mas acá” (siendo). Nuestro cuerpo es una evidencia de la materia, y como toda materia, corrompible por el paso del tiempo. Nuestro cuerpo es una evidencia de la finitud de la vida, del “siendo”, de aquello que no queremos ver y como tal, tampoco queremos mostrar. La sociedad burguesa ha irrumpido con posterioridad en este campo, tornándolo en un objeto de consumo y explotación, en una mercancía, que desde el más acá, se nos es vuelto a arrebatar. Nuevos límites se nos imponen. Ahora es lícito mostrarlo si el fin comercial así lo justifica y si dicha exposición se ajusta a los espacios previamente permitidos (intimidad, playas, balnearios, parques, TV, filmes, revistas, publicidad gráfica, etc.). Así, el hombre se ve privado de su cuerpo (cuerpo privado, cuerpo privatizado) siendo éste regulado por el “deber ser” del cuerpo social.

Cabe agregar que la pintura de Eduardo Sívori que fue intervenida en esta acción, titulada “El despertar de la criada” (hoy exhibida sin problemas en el Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires), causó gran escándalo en la sociedad cuando fue presentada hace mas de un siglo (1887), criticándosele al autor no solo el naturalismo con que representó el cuerpo, sino también la temática nada elegante para la época. Sívori mostró lo que no era lícito de mostrar: el cuerpo de una mujer trabajadora y de clase baja. El cuerpo de una criada, en la intimidad de su humilde dormitorio.

En esta acción, y sin previo aviso ni acuerdo con el museo, me desnudé frente a esta pintura con el propósito de poner en evidencia lo antes dicho al respecto de quién, cuando y donde puede exponer la nudez de un cuerpo,  quién, cuando y donde no podrá hacerlo.

Como resultado del hacer, el cuerpo representado (distanciado-mercantilizado) continuó allí expuesto mientras que mi propio cuerpo -presentado- fue retirado del lugar por el personal de seguridad, siendo obligado a cubrirlo con vestimentas. Nuevamente escondido. Nuevamente negado.