- No Quiero ver mi Realidad

Performance de Santiago Cao con los ojos tapados por la Ciudad de Buenos Aires. Argentina.
Realizada ininterrumpidamente desde el lunes 6 hasta el viernes 10 de octubre de 2008.
Registros fotográficos tomados por Damián Rilo y Roxana Araujo.

Duración: 5 días. 
(Para ver los registros fotográficos de esta Performance, hacer click sobre la foto)


Registro Narrativo:

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Puse dos parches en mis ojos a modo de impedir mi visión ininterrumpidamente durante 5 días, con un cartel colgando de mi cuello que decía:

NO QUIERO
VER
MI REALIDAD

5 días ininterrumpidos con los ojos tapados, imposibilitado para ver. 5 días continuando con mi cotidiano, asistiendo a clases en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte), ingresando a las aulas a No Ver las proyecciones de imágenes ni ver a mis compañeros de curso. 5 días siendo “instalado” en distintas calles de la ciudad de Buenos Aires para No Ver pasar a las personas; llevado al Centro Cultural Borges para No Ver una exposición, caminando por dentro de un Centro Comercial para No Ver las ofertas ni los productos en exhibición. 5 días sin ver lo que comía ni con quién me acostaba. 5 días intentando ver más allá de lo que la vista podía enseñarme.
Para trasladarme largas distancias, fui ayudado por distintos amigos y amigas que me guiaron tanto por la calle, como también en buses y subterráneos (metro).

En una sociedad netamente visual como en la que vivimos, lo opuesto de “Ver” no es la pérdida de visión. La vista en si mismo, estimulada por la sobreoferta visual, es en si mismo una ceguera que no nos permite ver más allá de lo que la vista puede captar. El No Ver, permite que veamos más allá de lo que se nos es dado para ver.
Sentimos terror a desnudarnos, a vernos como realmente somos (¿Y si no me gusto?), es por eso que corremos prestos a cubrirnos con lo que tengamos a mano. Religión, Política, TV, Amigos, Parejas, sexo, alcohol, drogas, cirugías estéticas, etc. nos sirven de vestimentas que aplacan nuestra angustia de existir. Pero al cubrir mis ojos con parches que impiden la visión durante cinco días, al potenciar el “No Ver”, he podido acceder por instantes a ese “Vacío”, a esa Nada, a esa Angustia Existencial.
La indefensión sentida en un momento dado en el cual no encontraba quien me traslade desde la universidad a mi domicilio, de no saber como resolver mi situación, me produjo una angustia infantil que casi me provoca el llanto. Ante la ausencia de elementos conocidos, esa indefensión, esa dependencia hacia los otros me permitió comprender mi propia dependencia hacia esas otras cosas que me visten, que me cubren, que me ciegan. Hizo que comprendiera que esa nada, esa angustia existencial solo es accesible ante el despojo, ante el desvestirse de lo cotidiano, de lo seguro.
Tanta información, confunde. Tanto estímulo, enturbia la visión. Quizá sea hora de desnudarnos de conceptos, de enfrentarnos a esa nada, de plasmar plásticamente ese vacío en presencia y no en representación. De asumir el origen como un punto de partida que comenzó antes mismo de haber comenzado, y el trayecto como un desvío en sí mismo, con las libertades y angustias que eso conlleva.
Incorporar la temporalidad de la obra en el propio Cuerpo e incorporar el Cuerpo como soporte de obra, como obra misma, entendiéndolo como elemento atravesado por el tiempo, finito, perecedero.
La Performance como evidencia de una realidad, como búsqueda pero aun más como encuentro. El cuerpo como soporte de Significantes que van a Significar en Otro, y es ese Otro, dada su apertura sensible quien va a aportar un otro significado a lo propuesto, dando así origen a posibles y otros diálogos, posibles otras construcciones de sociedad.

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